La Asamblea General de Naciones Unidas designó en 1994 el 17 de junio como “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”. Este día marca el aniversario de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
La Desertificación afecta a 110 países y cada año se pierden 6 millones de hectáreas de tierra productiva.
Entre los principales factores que desencadenan esta situación se encuentra la explotación insostenible de los recursos hídricos, que es causa de graves daños ambientales, incluidos la contaminación química, la salinización y el agotamiento de los acuíferos y pérdidas de la cubierta vegetal a causa de repetidos incendios forestales.
Otro factor es la concentración de la actividad económica en la zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades, el turismo de masas y la agricultura de regadío.
En España el 40% del suelo esta amenazado por los procesos de desertificación, pero a pesar de ello el Ministerio de Medio Ambiente ha sido capaz de detener la desertificación, principal obligación contraída por el Gobierno español tras firmar en 1996, el Convenio de Lucha contra la Desertificación.
Este año es el Año Internacional de los Bosques y mientras que todos conocen los bosques tropicales y subtropicales, quizás no conozcan los bosques de las zonas áridas que cubren el 18% de las mismas. Los bosques son fundamentales para erradicar la pobreza en las zonas áridas y son también el primer paso hacia la recuperación de las tierras secas y protegerlas de la desertificación y la sequía. Los bosques secos también son importantes santuarios de biodiversidad y los ecosistemas proporcionan bienes como combustible, madera para construcción, medicamentos y hierbas.
MUJERES Y DESERTIFICACIÓN
El tema reconoce el papel que juegan las mujeres en las regiones afectadas por la desertificación y la sequía en zonas rurales de los países en desarrollo.
En muchas zonas secas son tradicionalmente las mujeres las que dedican tiempo y esfuerzo a la tierra.
Durante mucho tiempo, las mujeres en las zonas rurales han tenido experiencia directa con la degradación del medio ambiente a través de su trabajo diario. Ver los problemas a la mano les ha dado valiosos conocimientos para encontrar soluciones.
Muy a menudo las mujeres son las más pobres y no tienen el poder y las oportunidades para lograr un cambio real. Las mujeres pobres de las zonas áridas con frecuencia han sido condicionadas a aceptar sus posiciones de desventaja.
En muchos países las mujeres están empezando a tener acceso a la propiedad de tierras y de participar en la toma de decisiones. Se trata de mejorar su situación y darles una nueva perspectiva sobre el cambio de sus vidas, la sociedad y su entorno.